martes, 30 de agosto de 2011

¡TÚ!


¡TÚ!

¿Qué diablos pretendes?
¿Qué inefables pensamientos te recorren?

Si por mi alma agitada fuera,
si de mi mal interior dependiera…

NADA
no mereces nada, ni un padre que llore en tu tumba
ni una tumba que aguarde tu lecho,
ni un lecho con nadie a tu lado,
ni un lado en el que alguien espera.

Que Cupido lance una flecha negra,
que el sol se apague ante tus ojos,
que quedes ciego, sordo y mudo
en corazón y alma, en alma y corazón

Espero, y ante los más altos deseos se interpone que:
el mayor de los dolores, el peor de los males,
el mejor de los castigos, y el menor de los dones,
se te consagre, de por vida,
y que lo arrastres como aquel lastre,
de aquel que murió para ella en este día.

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