lunes, 8 de agosto de 2011

Capítulo Cuarto


Mare nostrum, magister belli, Amén.
Padre espejo de batallas sin igual,
Señor que dio la vida en tierra de metal,
Cuenca Mediterránea santa del Edén

Miro hoy tus lindos ojos, completos de desdén
diste vida a nuestra patria desde el antiguo mar,
sacaste a mis antepasados limpiando tu sal.
Lloro por ver tus costas llenas de Cieno cruel.

Qué veis de belleza al mancillar sus limpias playas?
en llenar de oro vuestras arcas gracias a su agua?
No, no es belleza lo que en mi madre veis,

No sabeis el error y el grandioso fallo que cometeis,
no dejes que mancillen la gloriosa aqua tua
Cubre sus playas de sus males de pétreas raices de haya.

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