viernes, 5 de agosto de 2011

Capítulo Tercero


Cánes moribundos en asfalto húmedo de sangre,
sin perdón, sin tistreza, sin padre que cierre sus ojos,
los culpables debiéranse de ser castigados,
los ojos de los cuervos afilados con sus ojos,
las tripas de los cerdos engordadas con sus tripas.

Oh, no, hoy no es día feliz,
abandono, gimoteos, alcohol, disparos,
oh, no, hoy no es día feliz.

Que Anúbis mismo se regodeara,
en su tumba de oros y platas,
que sobre los cimientos del mundobailara,
que sobre su cráneo bailaran mis garras,
que su ira imdomable sobre los sabuesos de Babylon cayera,
que su grito se alzara contra los suspiros de descanso de Yah!

Oh, no, hoy no es día feliz.

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