Solo un poco de paz
y tranquilidad en dos dosis
cuatro veces repetidas,
las ocho copas de mi cóctel
pude palpar los golpeteos petrificantes,
portones golpeando mi lista sin pedido.
¿Y usted?
Tan solo un poco de viento
que endulce mi tristeza
que libere mi país de la opresión, de la inopresión
que libere a mi gente de las cadenas de no llevarlas
ya que estamos que me libere de estar liberando
lo lindo de los limpios, cristales nítidos y de origen afrodisíaco
a sabores realmente amargos y letargos que entre si se enmarañan.
¿Y usted?
Tan solo un poco de nada
Ya que no existe nada, ni tu ni yo ni él
ni nosotros ni vosotros ni él,
ni aquellos que ríen y leen,
ni él, ni el otro ni él,
ni la miel de mi paladar,
y una jaula cae despacio de la púa que la sostenía
porque al no existir nada, nada la sostenía,
y nada quedaba en el suelo, pues la jaula no existía,
y el nada no existe, porque si existe sería algo,
y si algo fuera la nada, no podríamos hablar de nada.
¿Y usted?
Yo tan solo un café. . .