lunes, 12 de noviembre de 2012

Diario de "Evolución"


Humanos... Sois tan insignificantes.
Desde mi castillo os observo en vuestras monótonas vidas vacías. Sois efímeros, piezas de un puzle que nunca comprenderéis. Habéis perdido el afán por crecer, por sentiros dioses, por sentir realmente. Me decepcionáis continuamente.
No hablo de vuestros males autoimpuestos por el fantasma de la sociedad, hablo de vosotros, individuos con capacidad para decidir que sois guiados hacia un matadero de personas. Os transformáis en aquello que os hacen transformaros, pensáis aquello que dicen que penséis, lloráis por aquello que os hacen llorar. No decidís, y cuando alguien decide, como perros obedientes os alzáis en “vuestro” nombre proclamando las insignias de ese loco infrahumano.
De nada sirven las lecciones, ni los consejos, ni haceros entrar en razón. Ya que vivís en un mundo tan sumamente simple, hagámoslo todo simple, a vuestro modo. Le prenderemos fuego al mundo con vosotros dentro. Arderéis y os convertiréis en cenizas, de las que saldrán brotes verdes. Se quemará vuestro mundo y vosotros seréis el combustible que extienda mi llama.
No temáis, ya que el temor es el afán de supervivencia, pues no la tenéis escapatoria posible. El juicio ha concluido y os espera la pena capital. Bienvenidos aquellos que tomen el castigo con los brazos abiertos, pues el fuego los consumirá mientras ríen en su locura, y bienvenidos los que entre gritos y lamentos arden pasto de mis llamas.
Hoy os observo como otro día, mientras busco el mechero, que tras encender mi próximo cigarro prenda fuego a vuestra miserable existencia.