lunes, 12 de noviembre de 2012

Diario de "Evolución"


Humanos... Sois tan insignificantes.
Desde mi castillo os observo en vuestras monótonas vidas vacías. Sois efímeros, piezas de un puzle que nunca comprenderéis. Habéis perdido el afán por crecer, por sentiros dioses, por sentir realmente. Me decepcionáis continuamente.
No hablo de vuestros males autoimpuestos por el fantasma de la sociedad, hablo de vosotros, individuos con capacidad para decidir que sois guiados hacia un matadero de personas. Os transformáis en aquello que os hacen transformaros, pensáis aquello que dicen que penséis, lloráis por aquello que os hacen llorar. No decidís, y cuando alguien decide, como perros obedientes os alzáis en “vuestro” nombre proclamando las insignias de ese loco infrahumano.
De nada sirven las lecciones, ni los consejos, ni haceros entrar en razón. Ya que vivís en un mundo tan sumamente simple, hagámoslo todo simple, a vuestro modo. Le prenderemos fuego al mundo con vosotros dentro. Arderéis y os convertiréis en cenizas, de las que saldrán brotes verdes. Se quemará vuestro mundo y vosotros seréis el combustible que extienda mi llama.
No temáis, ya que el temor es el afán de supervivencia, pues no la tenéis escapatoria posible. El juicio ha concluido y os espera la pena capital. Bienvenidos aquellos que tomen el castigo con los brazos abiertos, pues el fuego los consumirá mientras ríen en su locura, y bienvenidos los que entre gritos y lamentos arden pasto de mis llamas.
Hoy os observo como otro día, mientras busco el mechero, que tras encender mi próximo cigarro prenda fuego a vuestra miserable existencia.

domingo, 22 de abril de 2012

Y... ¿usted?

Y ¿qué va a pedir?
Solo un poco de paz
y tranquilidad en dos dosis
cuatro veces repetidas,
las ocho copas de mi cóctel
pude palpar los golpeteos petrificantes,
portones golpeando mi lista sin pedido.

¿Y usted?
Tan solo un poco de viento
que endulce mi tristeza
que libere mi país de la opresión, de la inopresión
que libere a mi gente de las cadenas de no llevarlas
ya que estamos que me libere de estar liberando
lo lindo de los limpios, cristales nítidos y de origen afrodisíaco
a sabores realmente amargos y letargos que entre si se enmarañan.

¿Y usted?
Tan solo un poco de nada
Ya que no existe nada, ni tu ni yo ni él
ni nosotros ni vosotros ni él,
ni aquellos que ríen y leen,
ni él, ni el otro ni él,
ni la miel de mi paladar,
y una jaula cae despacio de la púa que la sostenía
porque al no existir nada, nada la sostenía,
y nada quedaba en el suelo, pues la jaula no existía,
y el nada no existe, porque si existe sería algo,
y si algo fuera la nada, no podríamos hablar de nada.

¿Y usted?
Yo tan solo un café. . .

jueves, 15 de marzo de 2012

Sueños


-¿Qué aliciente encuentras entonces? No tienes nada, no eres nada ni nadie, seguramente no conseguirás nada y tus ilusiones, sueños y anhelos se evaporaran como el aliento en una noche fría de invierno.
-Ninguno.
-¿Y por qué avanzas? No tienes motivos y encima lo aceptas. Es el camino más estúpido que puedes recorrer, si al menos estuvieras loco y pensaras que lo que deseas es posible tendrías algo a lo que aferrarte: a tu loca visión de tus posibilidades. A un espejismo pero que sería real para ti.
-Cierto.
-No haces más que darme la razón y no veo en ti el más ligero indicio de preocupación. ¿Acaso me tomas por loco? ¿Acaso no comprendes lo que te intento decir? Eres un loco, estás rematadamente loco y solo piensas en locuras. Lo que no puede ser no puede ser. Los Héroes son ficticios y las personas que admiras no son como tú, ellos vivían en otros tiempos donde era posible hacer lo que hicieron pero tú… ¿Crees siquiera que tienes la más ínfima posibilidad de lograrlo? Morirás antes de lograrlo y lo sabes tan rotundamente como yo.
-Tienes razón en todo lo que dices. Todos tus argumentos son irrefutables.
-Entonces borra esa maldita expresión de tu cara y baja los pies al suelo.
-No volveré al suelo.
-Jajajajajajaja. Eres un idiota. ¿Dónde se ha visto a alguien que sabe, entiende y acepta la realidad y prefiere no vivir en ella? No eres más que un iluso sin un mísero ápice de inteligencia.
-Es posible.
-Eres pedante hasta hartarse. ¿Qué coño te da derecho a sonreír mientras sin ningún esfuerzo he destruido todas tus falsas ilusiones? Solo la locura, pero ambos sabemos que no estás loco y que tampoco me tomas a mí por uno.
-No tengo ni idea de que me da derecho a sonreír, no tengo ni idea de lo mal que me sentiré cuando fracase y tampoco tengo idea de qué motivos tienes para decirme que baje al suelo y deje de vagar por el cielo.
-Los que te acabo de dar, pareces idiota.
-Esos motivos que me acabas de dar no son suficientes.
-Entonces pides motivos y argumentos perfectos, ¿no?
-Sí.
-Estás como una jodida cabra.
-Posiblemente así me veas tú, aquellos que están allí sentados y el resto del mundo. Es posible. Seguramente no llegaré a absolutamente nada, posiblemente cuando parezca que voy a llegar muera, pero entonces, cuando muera miraré a aquellos que me rodean a los ojos y posiblemente estés tú mirándome, y entonces seguiré sonriendo y quizás lo comprendas.
-¿Qué tengo que comprender, que estás loco?
-No, comprenderás que mientras tú vivías completamente consciente de tu realidad y aceptándola, yo viví intentando cambiar la mía, luché durante toda mi vida por sueños imposibles y no los conseguí.
-Eso no tiene ningún sentido, serás un completo desgraciado durante toda tu vida.
-No, no seré un desgraciado, seré lo que yo me proponga ser. ¿Qué importa lo que me llamen los demás si soy yo el que tiene que responder ante mis actos? Intentar vivir una vida propia como te gustaría que fuera tu vida es tan válido como vivir una vida sumisa. No cambiaré el mundo pero moriré intentándolo, no es la época para gente como yo, pero yo nací en esta época, por lo tanto es la mía. Si soy infiel a lo más grande que tiene el ser humano, ¿qué derecho tengo de vivir una vida, buena o mala?
-¿Y qué es eso tan “grande” del ser humano?
-Los sueños.