-¿Qué aliciente encuentras entonces? No tienes nada, no eres nada ni nadie, seguramente no conseguirás nada y tus ilusiones, sueños y anhelos se evaporaran como el aliento en una noche fría de invierno.
-Ninguno.
-¿Y por qué avanzas? No tienes motivos y encima lo aceptas. Es el camino más estúpido que puedes recorrer, si al menos estuvieras loco y pensaras que lo que deseas es posible tendrías algo a lo que aferrarte: a tu loca visión de tus posibilidades. A un espejismo pero que sería real para ti.
-Cierto.
-No haces más que darme la razón y no veo en ti el más ligero indicio de preocupación. ¿Acaso me tomas por loco? ¿Acaso no comprendes lo que te intento decir? Eres un loco, estás rematadamente loco y solo piensas en locuras. Lo que no puede ser no puede ser. Los Héroes son ficticios y las personas que admiras no son como tú, ellos vivían en otros tiempos donde era posible hacer lo que hicieron pero tú… ¿Crees siquiera que tienes la más ínfima posibilidad de lograrlo? Morirás antes de lograrlo y lo sabes tan rotundamente como yo.
-Tienes razón en todo lo que dices. Todos tus argumentos son irrefutables.
-Entonces borra esa maldita expresión de tu cara y baja los pies al suelo.
-No volveré al suelo.
-Jajajajajajaja. Eres un idiota. ¿Dónde se ha visto a alguien que sabe, entiende y acepta la realidad y prefiere no vivir en ella? No eres más que un iluso sin un mísero ápice de inteligencia.
-Es posible.
-Eres pedante hasta hartarse. ¿Qué coño te da derecho a sonreír mientras sin ningún esfuerzo he destruido todas tus falsas ilusiones? Solo la locura, pero ambos sabemos que no estás loco y que tampoco me tomas a mí por uno.
-No tengo ni idea de que me da derecho a sonreír, no tengo ni idea de lo mal que me sentiré cuando fracase y tampoco tengo idea de qué motivos tienes para decirme que baje al suelo y deje de vagar por el cielo.
-Los que te acabo de dar, pareces idiota.
-Esos motivos que me acabas de dar no son suficientes.
-Entonces pides motivos y argumentos perfectos, ¿no?
-Sí.
-Estás como una jodida cabra.
-Posiblemente así me veas tú, aquellos que están allí sentados y el resto del mundo. Es posible. Seguramente no llegaré a absolutamente nada, posiblemente cuando parezca que voy a llegar muera, pero entonces, cuando muera miraré a aquellos que me rodean a los ojos y posiblemente estés tú mirándome, y entonces seguiré sonriendo y quizás lo comprendas.
-¿Qué tengo que comprender, que estás loco?
-No, comprenderás que mientras tú vivías completamente consciente de tu realidad y aceptándola, yo viví intentando cambiar la mía, luché durante toda mi vida por sueños imposibles y no los conseguí.
-Eso no tiene ningún sentido, serás un completo desgraciado durante toda tu vida.
-No, no seré un desgraciado, seré lo que yo me proponga ser. ¿Qué importa lo que me llamen los demás si soy yo el que tiene que responder ante mis actos? Intentar vivir una vida propia como te gustaría que fuera tu vida es tan válido como vivir una vida sumisa. No cambiaré el mundo pero moriré intentándolo, no es la época para gente como yo, pero yo nací en esta época, por lo tanto es la mía. Si soy infiel a lo más grande que tiene el ser humano, ¿qué derecho tengo de vivir una vida, buena o mala?
-¿Y qué es eso tan “grande” del ser humano?
-Los sueños.