lunes, 29 de agosto de 2011

Amado enemigo


Mi amado enemigo,
me gustaría hoy hablar contigo.
Me gustaría poder decirte al oído
lo que he entendido…

Y he entendido, que estamos unidos,
predestinados,
atados por una cadena invisible
que nos unirá durante el resto de nuestra corta eternidad.

Tú me ofreces locuras,
yo intento imponer mi cordura ante tales aciagos presagios
pero no puedo,
me quemo,
me hielo…

Muero.

Muero en vilo, con los surcos de tu destino predestinado,
con cada palabra pseudodicha que en mí causa desdicha
que causa pavor y terror, terror y dolor,
dolor e inspiración, inspiras cuando dueles.

Mas…

¿Quién querría semejante inspiración?
semejante dolor inaguantable en el pecho con trazos rojos de ira,
con ira roja de sangre, con sangre de mi sangre que corre por tus venas
y tu corazón late a mi par.

¿Quién querría?
¿Quién quiere?

Nadie más que tú, mi amado enemigo.

Haces amargas las victorias,
haces de corazón tripas,
haces milagros pecados
y pecados de lo que son bendiciones.

El mayor don y la mayor tortura,
si, mi amado enemigo,
es vivir en esta vida atados
por cadenas Efésticas incapaces de ser quebradas.

Ni un llanto, ni una lágrima, porque tantas se derramaron…
que ni por un segundo los mios padres pensaron
que a mi enemigo, para conocerlo,
tan solo hay que mirar mi otro lado.

1 comentario:

  1. Esto si es arte,no me esperaba esto de ti jajaja,sigue así,porque leyendo esto..haces pensar xD,es muy bonito ese poema,de verdad,me encanta :)

    ResponderEliminar